La catedral de Saint-Pierre, testigo de la historia

patrimonio
La catedral de Saint-Pierre, testigo de la historia

Alzada cual centinela en el barrio del Écusson, esta catedral vigila, impasible, la ciudad de Montpellier.

En Montpellier, al igual que en el resto del mundo, las iglesias y las catedrales son los únicos lugares en los que encontrar un silencio reparador en el corazón de la ciudad. Y así será cuando, guiado por las dos majestuosas torres góticas que forman el pórtico, entre en la catedral de Saint-Pierre, consagrada en 1367 por el papa Urbano V.

Déjese impresionar por la abrumadora monumentalidad de su arquitectura, legado de su pasado defensivo y de terribles guerras de religión. Los matacanes y el camino de ronda, que forman parte de la singularidad del lugar, son otros de los vestigios de los combates que aquí se libraron entre católicos y protestantes.

Sea testigo de la historia cada instante que pase en este lugar sagrado y descubra la nave románica coronada por una bóveda situada a 28 metros de altura, que casi podría tocar el cielo, las gárgolas del siglo XVII, el órgano del siglo XVIII y el coro neogótico. Las campanas suenan a cada hora en re, la, do y sol con una armonía que terminará por «convertirle» y contagiarle de la solemnidad del lugar.

Catedral de Saint-Pierre
1, rue Saint-Pierre
Quartier de l'Écusson
34000 Montpellier

Tel.: +33 (0)4 67 66 04 12