El Muro de los Reformadores: una obra imprescindible

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El Muro de los Reformadores: una obra imprescindible

Una página de la historia de Ginebra se ha tallado en la roca: el descomunal Monumento Internacional de la Reforma la narra en el no menos histórico parque de los Bastiones.

Imposible visitar Ginebra sin detenerse ante su más famoso monumento: el Muro de los Reformadores. Con varios cientos de metros de longitud y una altura de cinco metros, se impone a la vista como la Reforma se impuso en su época.
Llamada la « Roma protestante », en el siglo XVI la pequeña república de Ginebra se convirtió en la sede europea del calvinismo, la corriente más estricta del protestantismo. El Muro de los Reformadores rinde tributo a este episodio que marcó la ciudad e impregnó las mentalidades. Las estatuas de los cuatro fundadores de la Reforma —Farel, Calvino, de Beza y Knox—, adosados a las antiguas murallas de la ciudad, se alzan de forma majestuosa sobre el elegante parque de los Bastiones. Resplandeciente a la luz del día e iluminado de noche (no en vano, el lema de la ciudad de Ginebra es Post Tenebras Lux, « después de las tinieblas, la luz »), el conjunto está protegido por un estanque de agua que recuerda el foso de las antiguas fortificaciones.
El conjunto, que impresiona por su rigor, es obra de los escultores franceses Henri Bouchard y Paul Landowski. También es obra de este último la escultura Les Quatre Races , frente al jardín botánico, así como el Cristo Redentor, en el cerro del Corcovado, en Río de Janeiro.

Muro de los Reformadores
Promenade des Bastions, en el parque de los Bastiones
1204 Ginebra

Tel.: +41 (0)22 909 70 00