El monte Pelée: no se fíe del volcán dormido

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El monte Pelée: no se fíe del volcán dormido

En la frontera entre La Trinité y Saint-Pierre, el monte Pelée, con sus 1397 metros de altura, contempla el mar con la calma imperturbable de un volcán dormido.

Desde la playa, el fuego que encierra las entrañas del monte Pelée pasa desapercibido bajo un manto de verdor aterciopelado. Sin embargo, las aguas termales de la ladera occidental del monte recuerdan a los martiniqueses su trágico pasado. Una mañana de mayo de 1902, grandes fumarolas escaparon del volcán y el flujo piroclástico, una gigantesca nube tóxica, descendió desde la caldera del Étang Sec hacia el río Blanche, a más de 500 kilómetros por hora. El cráter estalló. En cuestión de minutos, la ciudad de Saint-Pierre quedó devastada y sus 30 000 habitantes fallecieron por la onda de choque atmosférica, la inhalación de gases calientes, la caída de bloques volcánicos y el derrumbe de los edificios.

El monte Pelée, inactivo desde 1929 y vigilado por el observatorio vulcanológico y sismológico de la isla, atrae actualmente a multitud de excursionistas. En un día despejado y acompañado de un guía, podrá ascender hasta la cumbre desde Le Prêcheur o el refugio del Aileron o pasando por Beauséjour.

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