El Lido, inmortalizado por la literatura y el cine

arte y cultura
El Lido, inmortalizado por la literatura y el cine

Una estrecha franja de arena convertida a lo largo de los años en tierra de leyendas.

Hace mucho tiempo, no era más que un banco de arena por el que Lord Byron cabalgaba al galope. Más tarde, cuando se pusieron de moda los baños en el mar, Europa descubrió el Lido. Palacios como el Excelsior o El Grand Hotel des Bains y villas de estilo Liberty surgieron a orillas de su playa, y con ellas, los automóviles. El Lido continúa siendo el único lugar de Venecia donde se puede circular en coche.

Su bruma, entre brisa y siroco, sirvió de inspiración a Thomas Mann para su novela Muerte en Venecia, que Luchino Visconti adaptó a la gran pantalla unos años más tarde, otorgándole para siempre su aire novelesco. Hoy, descendemos en bicicleta al pinar de Alberoni a recoger conchas, echar la siesta en una tumbona y, a continuación, disfrutar de una copa de prosecco en el Quattro Fontane, donde todavía hoy se dan cita los cineastas de La Mostra.